Pilotos americanos en 500: Kevin Schwantz
Cierre de la serie Pilotos americanos en 500 con el más carismático de todos: Pajarito Schwantz. Felipe y Adolfo Calles repasan su historia: la tienda de electrodomésticos de sus padres que acabó siendo concesionario de Yamaha y OSSA, el tío campeón de AMA de 1975 de quien heredó el mítico dorsal 34, el trial y el motocross antes que el asfalto, Willow Springs y Yoshimura, Suzuka y la mítica Suzuki Pepsi.
Su cruzada particular contra Wayne Rainey, su enemigo íntimo: el debut mundialista en 1988 con victoria en la primera carrera, el año de las seis victorias que se lleva Lawson, la jugada a tres bandas que lo encadenó a Suzuki y los eternos codazos con Rainey, hasta el 1993 —el año del título, ganado por mérito y sentido con el corazón roto tras lo de Misano— y la frase que lo resume todo: "cambiaría el Mundial por que Wayne estuviera entero".
Y el final: la retirada desde el avión de vuelta en 1995 tras la charla a 10.000 metros con Rainey, la escuela de Atlanta, el proyecto del Circuit of The Americas y su amor por el jamón y las cañas de Madrid. Todos somos un poquito de Schwantz.